domingo, 31 de julio de 2011

LLUVIA SUSPENDE INICIO DE PLAYOFF, POR SEGUNDO DÍA CONSECUTIVO


LLUVIA SUSPENDE INICIO DE PLAYOFF,
POR SEGUNDO DÍA CONSECUTIVO

San Francisco de Campeche, Cam., 31 de Julio de 2011 (SIDCA).- Por segundo día consecutivo, la lluvia se hizo presente en el estadio de Beisbol “Nelson Barrera Romellón” de esta ciudad y prolongó la espera de los aficionados que quieren disfrutar esta serie de playoff de la Liga Mexicana de Verano entre los Rojos del Águila de Veracruz y los Piratas de Campeche.

El primer partido de esta serie se reprogramó para mañana lunes primero de Agosto; se espera que en punto de la una de la tarde se cante el tradicional playball.

Hay que recordar que la tarde del sábado debía haber iniciado esta serie semifinal de la zona sur de la Liga Mexicana, pero la intensa lluvia que cayó sobre la ciudad de san Francisco de Campeche ocasionó que el partido fuera pospuesto para hoy domingo.

Sin embargo, el mal tiempo que continúa castigando a la ciudad impidió el arranque de este primer juego de playoff.

Se mantienen como probables pitchers abridores Joel Vargas, por los Rojos del Águila de Veracruz, y Francisco Campos, por los Piratas de Campeche.


LA RESPUESTA ABUNDANTE Y GRATUITA DE DIOS A LA BÚSQUEDA HUMANA


LA RESPUESTA ABUNDANTE Y GRATUITA
DE DIOS A LA BÚSQUEDA HUMANA

Artículo de Mons. Enrique Sánchez Martínez, Obispo Auxiliar de Durango.

Jesús propone a la comunidad de sus discípulos valores que continuamente deben elegirse y discernirse. Cómo elegir los valores del Reino? Esto es difícil para el discípulo. Cómo llegar a tener esos valores supremos que superan toda la capacidad del hombre mismo? La solución viene dada en la presentación del don de Dios al hombre.

La Palabra de Dios nos invita a atender los signos que nos ofrece constantemente Dios y en los que se manifiesta el maravilloso encuentro entre el hombre que aspira a la vida abundante, que busca y desea y, Dios, generoso en su don hacia el hombre, capaz de darse a sí mismo en alimento prodigioso que dura para siempre. San Pablo, expone las dimensiones que tiene una opción radical por los bienes que el Señor nos ha dado en Cristo.

El profeta Isaías se inspiró en algunos personajes que existían en las ciudades de su tiempo, “vendedores” que ofrecían su mercancía. Como profeta anuncia un mensaje extraordinario y aparentemente extraño para el hombre: Dios ofrece clamar la sed humana de vida de modo gratuito y abundante.

Todo hombre está sediento, no solo en el plano físico, también hay sed de lograr las más altas aspiraciones del espíritu humano (verdad, vida, justicia, paz), en la búsqueda de un remedio a esta sed espiritual, muchas veces llega a causarle frustración, porque no lo logra, “malgasto de sus energías y recursos”.

Todos deben “escuchar la Palabra”, ya que el amor de Dios no desconoce las necesidades de la persona o de la comunidad y ofrece solución, porque solo en la Palabra está el inicio de la saciedad del espíritu humano. La Palabra contiene el mensaje de vida, que comunica lo que ningún mensaje podría dar “escuchen y vivirán”. Dios da alimento que va más allá de lo material en sí mismo.

Dios en la persona de su Hijo Jesús, ha llevado su donación, su respuesta al hombre al punto máximo. En la multiplicación de los panes se muestra esta acción de Dios. Este milagro es una respuesta a un hambre, a una búsqueda de la misma gente que siguió a Jesús por tierra desde los pueblos. También tiene una raíz de misericordia, expresada en toda su fuerza en aquella mirada y acción amorosa de Cristo: que “sintió compasión y curó a los enfermos”. La multiplicación de los panes ocurre fuera del recurso humano. Los discípulos no tenían medios para lograr lo que les fue dado “déjalos ir para que se procuren ellos alimento... no tenemos mas que cinco panes y dos peces”. El milagro nos orienta a un don mayor que se hará en el futuro, pues los gestos de Jesús preparan aquellos de la celebración pascual de la cena donde instituirá la Eucaristía, “levantando los ojos al cielo, dio gracias, partió el pan…”.


VERACRUZ TAMBIÉN ES UN PUEBLO DE BUENOS SAMARITANOS

VERACRUZ TAMBIÉN ES UN PUEBLO
DE BUENOS SAMARITANOS

Comunicado de Prensa del  Domingo 31 de Julio de 2011 presentado por el  Pbro. José Juan Sánchez Jácome, Director de la Oficina de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa.

Nos ha llenado de tristeza e indignación constatar que desde hace tiempo se vienen cometiendo una serie de abusos, atropellos y hasta asesinatos en contra de nuestros hermanos migrantes que cruzan por nuestro territorio para llegar a la Unión Americana. La voz de la sociedad se ha hecho sentir a la hora de exigir a las autoridades una actuación más decidida para frenar estas vejaciones y crímenes que se cometen contra la gente más necesitada e indefensa.

Las demandas más sentidas de la sociedad civil han incluido una investigación a fondo para sancionar a los servidores públicos que se presume pudieran haber facilitado el modus operandi de los grupos que lucran con la situación de indefensión de nuestros hermanos migrantes.

Si bien hemos constatado con tristeza y profunda preocupación todo este calvario que experimentan los migrantes centroamericanos y de otros países en el territorio nacional, también es digno reconocer el espíritu de hospitalidad y generosidad que ha caracterizado al pueblo de México y especialmente a los veracruzanos, que desde hace mucho tiempo se han organizado para acoger a nuestros hermanos migrantes de Centro y Sudamérica.

La Iglesia católica desde hace muchos años estableció una red hospitalaria y de asistencia social a través de las Casas del migrante, especialmente en las diócesis que son ruta natural del ferrocarril que corre al norte de México. Asimismo, dentro del plan de pastoral en las diócesis también se incorporó la pastoral de la movilidad humana, o pastoral del migrante, que además de atender las necesidades más inmediatas de nuestros hermanos migrantes que tocan a las puertas de nuestras parroquias, también busca concientizar a nuestros fieles para vivir la espiritualidad del Buen Samaritano, especialmente en este rubro. Ha sido realmente impresionante la respuesta de nuestra gente y la manera como apoya estos proyectos.

En estos tiempos seguimos protestando por todos los abusos que se han cometido en contra de nuestros hermanos migrantes. Pero no dejamos de reconocer la generosidad de un pueblo que se ha organizado a través de la Iglesia y de otras asociaciones civiles para mitigar la cruz tan pesada que cargan estos hermanos, pues cargan con la tristeza de haber dejado a sus familias y cargan con la incertidumbre del día de mañana, en cuanto a su seguridad, a las posibilidades reales de llegar a su destino y encontrar un trabajo que les permita cumplir su sueño y ofrecer mejores condiciones de vida a sus familias.

Sigamos exigiendo mejores condiciones de tránsito para los migrantes y una actuación más decidida de las autoridades para despejarles el camino. Pero no dejemos de portarnos como Buenos Samaritanos ahora que nos necesitan. Nuestro reconocimiento al P. Solalinde y a otros líderes sociales por su vida dedicada al cuidado y protección de los migrantes, al grado que han logrado posesionar el tema y la penosa situación de los migrantes en los medios de comunicación. Igualmente nuestro aprecio y reconocimiento a tantos veracruzanos que desde hace muchos años, de manera callada, se están portando como Buenos Samaritanos curando las heridas de los migrantes con aceite y vino.


VACACIONES PARA APRENDER A DESCANSAR


VACACIONES PARA APRENDER
A DESCANSAR Y SUPERARNOS

Artículo de Mons. José Luis Chávez Botello, Arzobispo de Antequera-Oaxaca.

Lamentablemente son muchas las personas que no han aprendido a descansar, jóvenes y adolescentes que desaprovechan los días de descanso y hasta se inician en vicios; a no pocos niños se les deja solos sin enseñarles a organizar su tiempo de vacaciones. Cuando se confunde el descanso con la inactividad, se cae fácilmente en el aburrimiento y hasta en adicciones. Es importante rescatar la importancia, el sentido y la finalidad que el descanso tiene en la vida de toda persona.

Es una necesidad para la salud del cuerpo, de la mente y del espíritu dejar las tareas cotidianas, despojarse de las fatigas normales de la semana y del año para descansar; la cuerda de un arco no puede estar siempre tirante, requiere aflojarse para que responda bien cuando se le necesite. El descanso no es fin en sí mismo, es un medio para restaurar las fuerzas, para que el trabajo sea eficaz y para servir mejor. De allí la importancia de asegurar horas de descanso semanal y algunos días de vacaciones al año.

El descanso restaura no solo las fuerzas del cuerpo, también alimenta la mente y el espíritu; es una oportunidad para desarrollar nuestras capacidades y llenarnos de algo nuevo a través del deporte, de la lectura, del arte, del contacto con la naturaleza, con los demás y con Dios; el descanso nos da la oportunidad de estrechar los lazos familiares y de amistad, de ampliar conocimientos. El sabio contacto con la naturaleza nos serena y tranquiliza, las visitas a las personas y lugares que apreciamos nos reaniman, el encuentro tranquilo con Dios siempre recrea.

El descanso de Dios después de la creación se nos presenta como una contemplación gozosa, una mirada de complacencia al trabajo bien hecho. En realidad, el descanso es una verdadera re-creación: recuperar las fuerzas, ampliar la visión, ensanchar el espíritu, fortalecer el ánimo, estrechar las relaciones fundamentales con los demás para vivir mejor, contemplar y disfrutar el trabajo realizado. Desde hace muchos años, atinadamente en las escuelas se llama recreo al tiempo de descanso; por experiencia sabemos que el recreo de los niños está muy lejos de la inactividad. He aquí el sentido auténtico del descanso.

Sería provechoso para todos que los padres de familia enseñen a sus hijos a organizar sus vacaciones con tiempo para apoyar a la familia con algún trabajo diferente y de acuerdo a la edad, para deporte o paseo, para aprender a tocar algún instrumento, lectura recomendada o visitar museos. Si no se aprende se caerá en la adicción a la televisión, al internet; es triste constatar cómo los fines de semana, por no haber aprendido a descansar, se fortalecen desvelos innecesarios, irresponsabilidad, vicios, infidelidad y delitos; es una lástima que no pocos dejan de estudiar y siguen el camino de su destrucción.

Es necesario aprender a descansar y a superarnos en el descanso; se nos impone a todos una revisión sincera: ¿Sacamos tiempo para descansar?, ¿Cómo aprovechamos el tiempo libre?, ¿Nos re-creamos en el domingo y en las vacaciones?
 
 

GRACIAS, DOCTOR, POR SU EJEMPLO


GRACIAS, DOCTOR, POR SU EJEMPLO

Artículo del  Pbro. Richard L. Clifford, Misionero de Maryknoll, sacerdote católico y colaborador de la Pastoral del Amor en la Arquidiócesis de Yucatán.

"Se debe rezar como si todo dependiera sólo de Dios
y esforzarnos como si todo estuviera sólo en nuestras manos".
San Agustín

El otro día, visitando a una señora bastante afligida, me impresionó muchísimo cómo el doctor que la atendía tan compasivamente le aconsejaba varias veces ponerse confiadamente en las Manos Divinas de Dios. Esa "Presencia del Señor" en que confiaba aquel médico me hizo recordar aquella mañana -hace varios años, en un hospital de Lima Perú- donde fui llamado para atender a un moribundo.

Llegado ahí subí al cuarto piso y salí a toda prisa del ascensor. Casi corriendo, doblé en una esquina del corredor para pasar por una sala de espera, dando ligera mirada por la ventana.

A pesar de mi apuro, me detuve un momento, con cierta curiosidad y reflexión, pues allí, parado delante de una imagen de "San Martín de Porres", vi en posición de reverencia a un caballero vestido de blanco, cuyos labios se movían silenciosamente en sencillas plegarias.

En eso lo reconocí, era un destacado cirujano del hospital. A temprana hora el doctor solía entrar a la sala de operaciones.

Al parecer estaba pidiendo al "Santo Moreno" fuerza y habilidad para cumplir bien su difícil tarea, poniendo en las manos de Dios el resultado de la intervención quirúrgica.

No cabe duda que habrá aquellas personas escépticas que calificarían este gesto de oración como cierta "superstición". Otros pensarían negativamente llamándolo "puro sentimiento superficial". Además no faltarían los que digan que ese acto de "cucufatería" no sirve de nada para el desarrollo profesional.

No pretendo expresar un criterio sobre la sinceridad de aquel médico. Tampoco tengo la menor idea de la profundidad de su devoción, pero prefiero pensar positivamente y reflexionar sobre lo bueno que esta actitud podría señalar, inspirado por aquellas palabras de Cristo mismo: "Pidan y Dios les dará. El que pide recibe y el que busca encuentra" (San Mateo 7, 7).

La actitud de un profesional inteligente, capaz y preparado, con bastante experiencia en su dedicación, interrumpiendo su horario -¡o dándole comienzo!- con una actitud piadosa bien puede servir para todos tanto de ejemplo como de inspiración o cierto empuje, cualquiera que fuera nuestra ocupación, labor, responsabilidad o tarea en la vida, separando un momento para reconocer que siempre hay "Alguien más sabio y poderoso que nosotros", Alguien que nos inspira sabiendo lo difícil que es nuestra vida o nuestra obligación.

Además, me viene la reflexión de cuánto debemos rezar por los profesionales -como ese distinguido médico- que tienen serias responsabilidades qué cumplir y necesitan una ayuda especial para desempeñar dignamente su misión particular. Agradezco al doctor su sincero gesto aquella mañana, cuando yo, ¡apuradamente!, quizás con cierta ligereza, iba a cumplir mi propia responsabilidad.

Muchas gracias, doctor, por haberme dado tan buen ejemplo, al darse un momento para poner nuestra responsabilidad particular en las manos de Dios.

Todos los servidores de nuestra "Pastoral de la Salud" nos unimos siempre en oración entre nosotros y con los mismos pacientes a quienes visitamos.

Así, nos unimos a cada momento con el Divino Médico, Quien pasó su vida sanando a los afligidos de alma y cuerpo.


Noticias de hoy 31 de Julio de 2011 (Domingo)

EL SANTO CURA DE ARS


EL SANTO CURA DE ARS

Artículo del Pbro. Fabricio Seleno Calderón Canabal, Encargado de la Comisión Diocesana para la Pastoral de la Comunicación Socia de la Diócesis de Campeche.

Durante la primera mitad del siglo XIX (1818-1859), Ars, un pequeño poblado de Francia fue el centro de la vida religiosa de todo el país; fue tal la fama que cobró esta pequeña villa que su nombre estuvo en los labios y en el corazón de miles de personas y la afluencia de peregrinos eran tan grande que la compañía de trenes abrió una oficina especial en la ciudad de Lyon para poder controlar el intenso movimiento de personas entre esta gran ciudad y el pequeño pueblo de Ars.

¿El causante de todo esto? Un sencillo y entregado sacerdote que en 1818 fue enviado a Ars, una aldea cercana a Lyon, y quien en el ejercicio de su ministerio sacerdotal en este remoto pueblo se hizo conocido en toda Francia y el mundo cristiano: Juan Bautista María Vianney, mejor conocido como el “santo Cura de Ars”.

Su principal labor fue la dirección espiritual de los fieles. No llevaba mucho tiempo en Ars, cuando la gente empezó a acudir a él desde otras parroquias, luego de lugares más distantes, más tarde de todas partes de Francia, y, finalmente, de otros países, para escuchar sus sabios consejos.

Murió el 4 de agosto de 1859 y su cuerpo se conserva incorrupto en la Basílica a él dedicada en Ars, el pequeño pueblo al que dedicó su vida como sacerdote y donde falleció.

Como en el pequeño pueblo de Ars, en cada parroquia hay un hombre que forma parte de la familia de todos y que acompaña a los fieles desde el nacimiento hasta la muerte: recibe al niño recién nacido y, con el Bautismo, lo hace empezar a pertenecer a la familia de los Hijos de Dios; acompaña al difunto con sus plegarias para ayudarle a presentarse con más confianza ante Dios; él bendice la cuna, las bodas, el lecho de muerte y el sepulcro.

Desde pequeños, los niños empiezan a estimar y tratar con gran respeto a este hombre; sienten tanto afecto por él, que los niños, y hasta los jóvenes y las personas adultas, lo llaman “Padre”.

Es un hombre ante quien acuden los pecadores a depositar los más íntimos secretos de su alma para ser perdonados, y a compartir sus lágrimas y pesares. Este hombre consuela las angustias de las personas, anima a quienes han perdido la esperanza. Este hombre es…. ¡el sacerdote!

El sacerdote lleva el Evangelio grabado en su inteligencia, pero también en su corazón, y lo va predicando con la palabra y el ejemplo. Su vida tiene que ser expresión del Evangelio.

El sacerdote dedica gran parte de su vida a orar por los demás; a enseñar a los niños y jóvenes para hacer de ellos buenos cristianos y honestos ciudadanos; a preparar a los novios para formar un buen hogar; a consolar el dolor de los enfermos; a hablar con Dios y a hacer el bien a los demás.

Con el pasar de los años, su cabello se vuelve blanco y sus manos empiezan a temblar al bendecir o al elevar el Cáliz y la Hostia; su quebrada y débil voz se vuelve ya casi ininteligible en el templo, pero su ejemplo predica más que sus palabras.

Entonces los fieles se van convenciendo cada día más de que Dios les ha regalado un santo y que allí lo tienen en medio de ellos; descubren que un buen párroco «es el tesoro más grande que el buen Dios puede conceder a una parroquia, y uno de los dones más preciosos de la misericordia divina».

Por eso, amable lector, este jueves 4 de Agosto, día en que celebramos el 152º aniversario del “Dies natalis” de san Juan María Vianney, el santo Patrono de todos los párrocos del mundo, acude a la Hora Santa para «agradecer a Dios, Padre de todo Don, el don del sacerdocio que ha querido compartir con nosotros, frágiles, con nuestras limitaciones que cada uno conoce, pero que con una profunda entrega nos hemos comprometido a servir de mediadores entre Dios y los hombres».

Pide a nuestro buen Padre Dios que las manos de tu párroco, de tu sacerdote, «nunca se cansen de bendecir, de ungir, de consagrar, de santificar», de dar aliento.

Después, felicita a tu párroco, y, en él, a todos los sacerdotes que, en nuestra Diócesis, desempeñan con fidelidad, entusiasmo y entrega el hermoso y grave oficio de párroco, «por haber aceptado la invitación que el Señor les hizo» y dale «gracias por no haber tenido miedo, a pesar de su limitación. Gracias por haberle dicho al Señor Sí, a pesar de la incertidumbre del futuro, que pudo haber tenido en ese momento. Gracias por los años de ministerio que han vivido».

«El Cura de Ars –afirma el Papa Benedicto XVI– era muy humilde, pero consciente de ser, como sacerdote, un inmenso don para su gente». Hablaba del sacerdocio como si no fuera posible llegar a percibir toda la grandeza del don y de la tarea confiados a una criatura humana: «¡Oh, qué grande es el sacerdote! Si se diese cuenta, moriría… Dios le obedece: pronuncia dos palabras y Nuestro Señor baja del cielo al oír su voz y se encierra en una pequeña hostia…».

Gracias queridos hermanos por todo el respeto y afecto, que le demuestran a sus sacerdotes en sus respectivas comunidades. Gracias también por la comprensión a sus limitaciones, gracias por ayudarles a ser fieles, cada día, a su vocación y entrega, con su plegaria, con su afecto, con su saludo, con su palabra de aliento, con su palabra de comprensión.


LA IGLESIA QUIERE FASCINAR AL JOVEN


LA IGLESIA QUIERE FASCINAR AL JOVEN

Nota elaborada por Jorge Iván Canul Ek y publicada por el Diario de Yucatán en su edición del sábado 30 de Julio de 2011.

Doscientos jóvenes de 43 diócesis del país participan en la XLI Asamblea Nacional de Pastoral Juvenil, que se clausurará hoy con una misa que presidirá el arzobispo de Yucatá, Mons. Emilio Carlos Berlie Belaunzarán.

El objetivo del encuentro es revitalizar y dar nuevo impulso a la Pastoral Juvenil para que se fortalezca la participación de las nuevas generaciones en las actividades de la Iglesia, explica el obispo de Nezahualcóyotl, Mons. Héctor Luis Morales Sánchez, coordinador de la Dimensión Episcopal Mexicana de Adolescentes y Jóvenes (Dempaj).

El Obispo expresó que lo que se busca es "fascinar a los jóvenes" para que se acerquen a la Iglesia. Considera que, a pesar de que muchos de ellos se han alejado de la práctica de la religión, en su corazón guardan ese deseo, de ahí la importancia de la Asamblea, que busca renovar la pasión por la evangelización.

Esa pasión se puede comprobar en las mesas de trabajo que se instalaron en el auditorio de la Cámara de Comercio, sede del evento. Allí, jóvenes de diferentes ciudades intercambian experiencias y planes de trabajo.

Flor Domínguez Martínez y Francisco Morales Delgado, de Tampico y Aguascalientes, respectivamente, coinciden en que una parte importante de la Asamblea es la búsqueda de herramientas apegadas a la realidad del joven.

Como parte del programa, anteayer, cuando se puso en marcha el encuentro, se analizaron los aspectos de fascinar y escuchar, y ayer, el de discernir.

En la jornada de este viernes, la bienvenida estuvo a cargo del Pbro. José de la Luz López, asesor nacional de Dempaj. Posteriormente se impartió un taller sobre los desafíos de la realidad juvenil. Entre los subtemas que se abordaron estuvieron el mundo vital de los jóvenes, los diferentes rostros de las culturas juveniles en México, lo sagrado en la vida de la juventud y su relación con la Iglesia, la violencia, afectividad, sexualidad, tecnología y comunicación.


sábado, 30 de julio de 2011

HOMILÍA DEL OBISPO DE CAMPECHE: DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO


DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO
31 de Julio de 2011

INTRODUCCIÓN

Nuestro mundo, es un mundo hambriento donde muchos pasamos necesidad: quienes no carecen del alimento del cuerpo, carecen del alimento del Espíritu.

Existe en la Escritura una hermosa oración, que reza así: Señor, no te pido que me des más de lo que necesito porque puedo olvidarme de ti; pero tampoco me des menos de lo que preciso porque por conseguirlo podría ofenderte.

Es triste cómo muchos de nuestros hermanos, cerca y lejos, han dejado de trabajar para vivir y sólo viven para trabajar. En ningún sentido queremos denigrar el meritorio esfuerzo de quienes están peleados con el conformismo y buscan oportunidades para dar a los suyos un mejor estilo de vida; tampoco nos referimos a quienes se desgastan por quitar el hambre del vientre de sus familias. La congoja viene más bien por quienes se han cegado por la ambición y no tienen en sus expectativas sino el acumular. La ambición tiene extremos, al punto de que teniéndolo todo, hay quien prefiere necesitar todo, incluso de lo dignamente humano, atentando contra su salud, contra su sana alimentación, y no se diga contra la caridad y generosidad. Muchas veces, por saciar y almacenar alimentos y bienes para el cuerpo, se descuida la atención por proveer los del espíritu. Tener los bolsillos atestados de oro no es sinónimo de un alma bien nutrida.

No estamos a favor de quien se aleja de Dios con el pretexto –entiéndase así, sólo pretexto-, de que tiene que trabajar, de quien no tiene tiempo por tanto por hacer, de quien se satura de compromisos y actividades; pero tampoco de quien sólo quiere estar en el santuario de Dios, pero se olvida de sus responsabilidades e incumple sus compromisos familiares, laborales y sociales. Lo cierto es que Dios nos quiere para Él pero sin desenraizarnos de nuestras circunstancias; nos quiere suyos pero tomando en serio nuestra vocación de ser sal y luz para los demás. Pertenecerle al Señor es nuestra identidad más profunda, así que hemos de procurar como el Apóstol Pablo, que nada ni nadie nos separe del amor de Dios, ni la escasez ni la abundancia; ni el hambre ni la saciedad; ni el trabajo ni la pereza; ni la lejanía ni el espiritualismo.

Reconozcamos cada uno nuestras propias hambres y procuremos saciar aquellas que se llenan con eternidad y con gracia. Que al fin, al Buen Dios no le interesa darnos lo que pedimos sino lo que necesitamos. Que nuestros pasos se dirijan a Él, el que invita a los que tienen sed, a los que carecen de dinero, a recurrir a su misericordia para ser colmados; Su alimento no tiene igual con las golosinas en que nos empeñamos, sus platillos son sustanciosos. Comamos hasta la hartura de su Palabra y su Eucaristía, siempre. Isaías nos muestra el menú de la Palabra Divina: Escuchen atentos y comerán bien…sellaré con ustedes una alianza perpetua, dice el profeta en la primera lectura. Comamos el Pan de la Palabra que nutre a quien le escucha con el corazón atento; comamos del Pan de la Eucaristía, memorial de la nueva alianza, que nutre al que lo recibe con el corazón lleno de fe y bien dispuesto con la gracia.

1.- JESÚS MISERICORDIOSO

Jesús aparece como un Dios compasivo. Le embarga sin duda el dolor por la muerte del Bautista, y tal vez no puede evitar la confusión y tristeza ante la decisión de los fariseos de acabar también con Él. Empero, al Señor no le paraliza ni la tristeza, ni el dolor, ni la precaución, es capaz de salir de sí para socorrer a quien aún a su lado, le necesita.

Su intención al retirarse a un lugar alejado no es tenderle una trampa a la gente sencilla. Quizá ni se imagina que muchos le siguen por tierra desde los diferentes pueblos. Y al desembarcar, ve a aquella muchedumbre que le mueve el corazón. Jesús siente com-pasión, es decir, puede mirar los rostros y puede contemplar los corazones que sufren enfermedad, hambre y pecado, y puede sufrir con ellos.

Nos cuestiona a nosotros el testimonio de Jesús para medirnos en el alcance de nuestra caridad; hasta dónde somos capaces de dejar por momentos de pensar en nosotros mismos y en nuestros problemas para ayudar al prójimo; si podemos sentir compasión con el que sufre en su alma o en su cuerpo; hasta qué punto somos aún sensibles al dolor de los demás o si nos hemos acostumbrado y somos indiferentes ante la miseria ajena.

2.- DENLES USTEDES DE COMER

Los discípulos en esta escena se parecen a muchos de nosotros, que no nos gusta tanto comprometernos en asuntos de otros, por mil motivos, desde la pereza hasta la decepción de una recompensa de ingratitud. Se parecen a los que preferimos buscar culpables lejos de nosotros; a quienes nos despreocupamos asegurando que remediar los males es tarea exclusiva de los gobernantes y de la gente altruista. Muchos quisiéramos decirle a la gente que se vayan a buscar algo de comer, que cada quien se satisfaga sus propias necesidades, que no es asunto nuestro porque tomamos alcanzar para nosotros; muchos quisiéramos atosigar a las autoridades exigiendo que resuelvan el problema del hambre y termine la miseria en la nación y el mundo.

No podemos ignorar que una actitud así no pocas veces es movida por la ambición y la falta de generosidad; el asfixiante egoísmo que nos oprime nos dicta estas reglas de conducta; exigimos soluciones de otros mientras nosotros almacenamos lo que a otros pertenece. Un santo padre de la Iglesia afirmaba que el segundo abrigo y el otro par de calzado que no usamos, no son nuestros, sino de los pobres que pasan necesidad y frío.

La respuesta de Jesús sorprende. No es la postura de algunos políticos y demagogos que apuntan todas las peticiones de las personas o las dictan a sus asistentes, para enseguida deshacerse de esas notas; Cristo no quiere quedar bien con nadie, no pretende comprar votos, no busca meter en apuros a sus discípulos encargando una tarea imposible. Al Señor únicamente lo mueve la caridad; su objetivo no es poner en conflicto a los suyos sino aumentarles la fe y la confianza; pretende hacer un llamado fuerte a la responsabilidad social.

Denles ustedes de comer son palabras también para los hombres y mujeres de hoy, los que podemos afligirnos por las imágenes de pobreza y carestía en lugares de guerra o de mayor injusticia en la distribución de los bienes de todos, pero no somos capaces de dividir nuestro pan y darlo al menesteroso.

Es un estirón de oreja para los que queremos lavarnos las manos de las responsabilidades sociales, y nos sentimos cómodos echando en cara a otros su ineptitud para remediar el problema. Denles ustedes de comer, es lo mismo que tú y yo recibimos este encargo del Señor, de dar de comer pan, o ánimo, o esperanza, u oportunidades a los que alrededor o un poco más lejos, está sufriendo el hambre y la miseria.

Preguntémonos hasta dónde llega, en lo concreto de las obras, nuestra responsabilidad en eliminar el hambre de la humanidad; cuestionémonos si conocemos la vasta doctrina de la Iglesia en este tema y si nos dejamos formar en nuestra conciencia con la verdad del Evangelio meditado por el Magisterio; hasta dónde vivimos con la seguridad de que los bienes del mundo son patrimonio de todos los hijos de Dios, como declaran las encíclicas sociales.

3.- MÁS QUE SUFICIENTE

A duras penas, cinco panes y dos pescados es la reserva de los discípulos. ¿Qué es eso para tantos? Quién sabe si sería suficiente siquiera para los discípulos y el Maestro. Lo que podría parecer una necedad, se convierte en un milagro, estamos ante el milagro que obra la generosidad.

Hubo un corazón dispuesto y generoso para compartir lo que tenía. El Evangelio no rescató el nombre de aquella alma generosa, y eso lo hace más excelente, porque la recompensa no la recibirá en fama sino en salvación. Pero hubo alguien que no corrió a esconderse para saciar su propia hambre con lo que su trabajo le había procurado, ni quiso reservarse egoístamente lo que legítimamente le pertenecía. Sus manos se extendieron y le presentaron al Señor aquellos cinco panes y dos pescados que eran más que suficientes.

Esta es la verdad que descubrimos en el trozo de Evangelio de hoy: nuestra caridad y generosidad, siempre será suficiente para acabar con la pobreza. Nuestra ofrenda no se mide en cantidades, ni por la denominación del billete en el cesto de la limosna, se mide más bien por el desapego a los bienes -que como dice en otra parte del Evangelio-, tan llenos de injusticias nos han de ayudar a ganar amigos que nos reciban en el cielo; se mide por la largueza a la hora de encontrarnos con el pobre y necesitado; por la esplendidez con que podemos ayudar a las iniciativas que con fines sinceros se dedican a poner por obra la caridad.

No nos confundamos, queridos hermanos y amigos, el milagro no es la multiplicación de los panes y los pescados, el verdadero milagro es el de la caridad y la generosidad, el milagro es la transformación de un corazón que es capaz de compartir.

Sería bueno preguntarnos ahora cuánto tenemos en tiempo, en talentos, en bienes, en palabras, y cuánto hemos reservado para nosotros y cuánto nos hemos atrevido a poner en las manos de Jesús, para que Él lo multiplique.

A MODO DE CONCLUSION

Imitemos a Jesús, el que ha salido del Padre para nuestro bien; el que sale de sus propias preocupaciones movido por la compasión; el que sale cada vez a nuestro encuentro en el Banquete Eucarístico, y seamos capaces de romper nuestros obstáculos egoístas para salir en auxilio de nuestros hermanos.

Hagamos nuestra la responsabilidad de quitar de nuestros ambientes, el monstruo del hambre y la necesidad en todas sus manifestaciones, en llenar no sólo los estómagos vacíos, sino también los corazones que se han quedado huecos o desconsolados.

Que seamos capaces de sacar de nuestras alforjas los cinco panes y dos pescados y que Dios realice en nosotros el milagro de la caridad y de la generosidad, ese milagro que sucede en el corazón del hombre y que tiene la fuerza de acabar con los males del mundo.

Que quienes sintamos sed o estemos desvalidos sin lo necesario para comprar trigo, vino y leche, nos acerquemos a la misericordia del que nos ha amado para ser colmados de eso que carecemos: paz, tranquilidad de conciencia, caridad, fe y grande esperanza. Que nada ni nadie nos separe del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús.

Mons. Ramón Castro Castro
XIII Obispo de Campeche


¡PALABRAS DE VIDA ETERNA!

¡PALABRAS DE VIDA ETERNA!

Homilía de Mons. Christophe Pierre, Nuncio Apostólico en México, con motivo de la Consagración Episcopal de Mons. Crispín Ojeda Márquez, Obispo Auxiliar de México, el jueves 28 de Julio de 2011.

Saludo con gusto y particular afecto al Eminentísimo Señor Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo de esta iglesia particular de México, a los Excelentísimos señores obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, a los familiares y amigos de Monseñor Crispín y a todos los presentes reunidos a los pies de la Morenita del Tepeyac para acompañar a nuestro hermano en este día en que, por la imposición de las manos, recibirá la plenitud del sacerdocio.

"Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?”

Son palabras de Jesús dirigidas al Apóstol San Pedro, pero que hoy resuenan en esta Basílica dirigiéndose a Mons. Crispín: “Me amas más que estos? Más que estos, más que los demás, más que los mismos discípulos. Así lo había anticipado Jesús cuando, dirigiéndose a los doce, les advirtió: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí” (Mt 10,37).

Palabras – ¡palabras de vida eterna! -, que revelan el grado de intimidad que Jesús reclama del Pastor y que se manifiestan como condición indispensable para que coherente y verdaderamente el obispo asuma en plenitud, el proyecto de Jesús a favor de los hombres, sus ovejas.

Efectivamente, Jesús viene a tu encuentro. Él te ha elegido y lo hace invitándote a apacentar cada día a sus ovejas, pero no a partir simplemente de lo que tú eres, sino a partir de tu configuración con Él, estando con Él; condición indispensable para que tú, seas Él mismo entre los hombres y mujeres de nuestro mundo y de nuestro tiempo. Y por ello, una y otra vez te pregunta: Crispín “¿me amas más que estos?” En verdad ¡qué pregunta tan comprometedora!

Y la respuesta hay que darla. La llamada está hecha y la respuesta no puede retardarse, hay que darla, más que con los labios, con la vida misma del hoy y de cada día. Hay que darla con convicción y valentía, porque sólo entonces el Señor podrá confirmar sobre ti la más importante de las tareas: “apacienta mis corderos; apacienta mis ovejas”.

Es esta la vocación y la tarea del Obispo, llamado a hacerse, a hacer y a ser, en la plenitud del sacerdocio y como sucesor de los apóstoles, “otro Cristo”: el Buen Pastor que conoce a sus ovejas, que por ellas da la vida y a ellas ofrece la vida eterna; Aquel que es Uno con el Padre; único Buen Pastor y único Salvador, que por nuestra salvación, y “para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz”, estableciendo entre Él y su grey una alianza, que a partir de ese momento, será indisoluble.

El diálogo evangélico de Jesús con Pedro que hemos escuchado, no es un diálogo romántico, sino compromiso de Jesús con su Iglesia y con sus ovejas. Diálogo que el Obispo, llamado a identificarse con Cristo y como sucesor de los apóstoles debe asumir sin reservas, desde la fidelidad y como empeño de vida para ser con Jesús y como Jesús, Buen Pastor que guía a su grey a prados de hierba fresca, se prodiga por ella, la protege de los peligros y del enemigo y la sirve, hasta el sacrificio de su propia vida.

Esta es la tarea, no otra, que el Señor Jesús confía a los apóstoles y a sus sucesores. Es esta la tarea que estás llamado a realizar tú, hermano Crispín, elegido y llamado a ser, en plenitud, “sacerdote para siempre”.

Es cierto, no es una tarea fácil ni tranquila. Requiere de grande humildad, de probada fidelidad y perseverancia, de sacrificio, renuncia y valentía y, sobre todo, del amor total. Para Dios nada es imposible, y en Él tenemos y ponemos la propia existencia, porque, como a Jeremías, es Él quien dice: “tú irás adonde yo te envíe
y dirás todo lo que yo te ordene. No temas delante de ellos, porque yo estoy contigo para librarte”.

Y, entonces, sé en medio de este mundo tenso, contradictorio y vacilante maestro de fe, de esperanza y de caridad. Enseña con tus palabras, pero sobre todo con el ejemplo de tu vida, para que las ovejas que el Señor te encomienda, escuchen efectivamente tu voz y mirando en ti al Buen Pastor, te sigan. Ellas sabrán escucharte y reconocerán tu voz de Pastor cada vez que logren ver tu docilidad al Espíritu Santo, cada vez que miren sentir vibrante tu fe, cada vez que logren ver que efectivamente tú crees y vives aquello que predicas. Te escucharán y te seguirán cuando palpen en ti el secreto de tus convicciones como pastor y maestro; cuando queden admirados de tu cercanía con Jesús como discípulo y amigo suyo, que no antepone ninguna sabiduría humana a la fuente de la sabiduría que es el mismo Señor.

En un tiempo de angustias y de esperanzas como el nuestro, se te confía a tí, Mons. Crispín, la misión de santificar a los hombres y mujeres ofreciéndoles la reconciliación y el Pan de vida, invitándolos a ofrecer, con Cristo, por Él y en Él, su vida y su trabajo por el bien integral de todos. Tú les brindarás la palabra y los sacramentos para que sean santos y alcancen la verdadera y gloriosa libertad de los hijos de Dios. Por la imposición de las manos recibirás la plenitud del sacerdocio y podrás también administrar el sacramento del orden para que, por él, se siga llevando a cabo la voluntad del Padre de darnos la vida nueva en Cristo, a través de nuevos ministros.

Tú, en comunión afectiva y efectiva con el Señor Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo de esta iglesia particular y con todos los Pastores de la Iglesia en México y en el mundo, particularmente con el Santo Padre, como sucesor de los apóstoles apacentarás un gran pueblo llamado a ofrecer su gran contribución a esta sociedad siendo “sal de la tierra y luz del mundo”.

Los hombres y mujeres de nuestro tiempo insertos en un mundo materialista, necesitan que tu ministerio episcopal esté lleno de esperanza. Muchas veces tu palabra de obispo parecerá no tener resonancia, parecerá que estas predicando en el vacío; y sin embargo es ahí, en el aquí y en el ahora, donde tienes que mostrar la esperanza que nos mueve también hacia la vida futura.

Tu oficio como Obispo Auxiliar es un encargo gratificante, pero es también exigente. Porque para ejercerlo fiel y coherentemente deberás saber apoyarte en la verdad fundamental que te permite recibir serenamente tan grave encargo: que Dios es el Señor de la Vida y de la Historia; que es Él quien conduce a su pueblo como su verdadero y único pastor, y que a ti corresponde admirar y sostener la conducción de Dios, esforzándote por entender lo mejor posible su plan de amor y colaborando con Él, sirviendo a cada hermano, especialmente a los que viven sin esperanza, y sirviendo sin reserva a Dios, el Señor.

Graba en tu mente y en tu corazón y pon ante tus ojos, querido hermano, el llamado que hoy te hace el Señor. El Obispo puede estar como cabeza de una diócesis o puede ser coadjutor o auxiliar, puede trabajar en un sector determinado o estar al servicio del Obispo de Roma, puede estar en servicio o ser emérito, pero siempre y en todas partes, como sucesor de los Apóstoles, llamado a ser “testigo de los sufrimientos de Cristo y copartícipe de la gloria que va a ser revelada. Apacienten el Rebaño de Dios, que les ha sido confiado; velen por él, no forzada, sino espontáneamente, como lo quiere Dios; no por un interés mezquino, sino con abnegación; no pretendiendo dominar a los que les han sido encomendados, sino siendo de corazón ejemplo para el Rebaño. Y cuando llegue el Jefe de los pastores, recibirán la corona imperecedera de gloria”.

Como Buen Pastor, querido hermano, ejerce siempre con amor tu paternidad de obispo con todos los fieles, pero, de manera especial, se verdadero padre y amigo para los sacerdotes, primeros e insustituibles colaboradores en el ministerio episcopal. Mantente cerca de ellos, sin nunca olvidar que tú mismo fuiste segregado del presbiterio, no para alejarte de él, sino para acoger a tus hermanos en la caridad y convocarlos en la unidad.

No escatimes esfuerzos para poner en práctica las iniciativas que ayuden, a cada uno, a crecer en su entrega a Cristo y en su fidelidad a su vocación y ministerio sacerdotal, y procura, en comunión con el Pastor de esta Arquidiócesis, promover una auténtica fraternidad y ayuda mutua sacerdotal.

Queridos hermanos: pidamos por nuestro nuevo Obispo, para que acogiendo plenamente en su corazón y en su espíritu la gracia del Señor, sea fiel a las promesas que este día hará a Dios y a la Iglesia, para que persevere en el cumplimiento del ministerio que se le confía, para que con valentía conserve puro e íntegro el depósito de la fe, arraigado en la comunión eclesial juntamente con todo el orden episcopal.

Junto con los apóstoles, como en el Cenáculo, hoy también la Virgen Santísima, Nuestra Señora de Guadalupe nos acompaña implorando con nosotros y para nosotros el Espíritu Santo que descenderá sobre ti. Disponte, pues, hermano; prepara tu alma y tu ser, abre tu mente y tu corazón al Espíritu que viene y acógelo en plenitud. Él, así, sabrá inspirarte para hacer tuyo el fiat de María, para que tú, al igual que Ella, estés siempre dispuesto a escuchar y a vivir con entusiasmo, sencillez y radicalidad la Palabra de Dios, y a ser discípulo y pastor fiel al único Maestro, en la valentía de la fe, en la confianza ilimitada y en la ardiente caridad.


NOTICIAS DE HOY

Todo lo que la prensa local publica
sobre la Iglesia Católica en Campeche

TITULARES DEL SÁBADO 30 DE JULIO DE 2011

NOVEDADES CAMPECHE:
• Llaman a jóvenes a compartir su fe (p. 3 - Local)

iglesia católica la noticia  LA NOTICIA  iglesia católica la noticia

NOVEDADES CAMPECHE:
• LLAMAN A JÓVENES A COMPARTIR SU FE
  (p. 3 - Local)

San Francisco de Campeche, Campeche.- La Diócesis de Campeche invita a los jóvenes creyentes al Encuentro Juvenil Provincial (Ejupro) 2011 “Anuncien a Cristo con alegría”, que se realizará los días cinco, seis y siete de agosto próximo en el Polifórum de la ciudad de Cancún, Quintana Roo.

Según la Diócesis de Campeche, este encuentro es el evento que miles de jóvenes de la provincia de Yucatán esperan con mucho entusiasmo para reunirse y compartir su fe en Cristo Jesús, su alegría y su testimonio de vida con otros jóvenes de las iglesias particulares de Campeche, Cancún, Chetumal, Tabasco y Yucatán.

Cabe recordar que en el año 2009 este encuentro se realizó por primera vez en Ciudad del Carmen, al que acudieron jóvenes de las cuatro diócesis de la Provincia de Yucatán.

En esta ocasión la Pastoral Juvenil Provincial, comprometida con los jóvenes, organiza este importante evento, como una forma de reunir y reafirmar la fe de tantos jóvenes que se quedarán sin vivir la experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud 2011, que tendrá como sede la ciudad de Madrid, en España.

Este evento tendrá como invitados especiales a los cuatro obispos de cada una de las Diócesis, a la hermana Glenda, cantautora de origen chileno, al mago y conferencista Andrés O'Hagan, al Ministerio "Carisma Verde , entre otros. Además, se han organizado otros eventos.

Como en las Jornadas Mundiales que inició el hoy beato Juan Pablo II, los jóvenes llevan como signo la Cruz Juvenil Provincial. La Pastoral Juvenil Provincial eligió la Cruz Juvenil como un signo que represente a los jóvenes. (Redacción. NOVEDADES CAMPECHE)


ES LA HORA DE LOS AUTÉNTICOS CREYENTES

ES LA HORA DE LOS AUTÉNTICOS CREYENTES

Homilía de Mons. Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de Tlalnepantla, en la Consagración Episcopal de Mons. Efraín Mendoza, Obispo Auxiliar de la misma Árquidiócesis, el 27 de Julio de 2011.

Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo […]. Brille su luz delante de los hombres de modo que, al ver sus buenas obras, den gloria a su Padre que está en los cielos. En qué consiste ser sal de la tierra, cómo ser luz del mundo en medio de una sociedad, que debate sobre los auténticos valores y duda de su identidad cristiana.

Si bien es cierto, que en todas las épocas ha habido antitestimonios y conductas contrarias a los valores cristianos, sin embargo hasta hace algunas décadas el consenso sobre los valores era manifiesto, aceptado, y claramente asumido. Hoy, no solamente constatamos conductas contrarias, sino también el abierto cuestionamiento a la levadura del Evangelio y a la propuesta de Jesucristo, que transmite la Iglesia.

Por otra parte, cuando uno mira el amplio elenco de alternativas religiosas en la actualidad podría parecer que el cristianismo es una más. Una doctrina que simplemente ofrece un cierto dogma, unos ritos y eventualmente una moral. Sin embargo, si bien es cierto que el cristianismo conlleva todos estos elementos, su núcleo esencial no es de este orden.

Lo sorprendente de nuestra fe es que no se basa en una elaborada idea, en un sofisticado conjunto de prácticas de grupo y ni siquiera en un conjunto de valores. La fe cristiana no tiene su inicio más radical en una proyección de la subjetividad alterada del creyente, en los diversos determinismos sociales o en la dinámica de los juegos de poder político o económico.

El Papa Benedicto XVI en su primera Encíclica “Deus Caritas Est” afirma: No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.

La palabra del apóstol Pablo, proclamada en la segunda lectura, resuena con gran fuerza en este contexto, Declaro y doy testimonio en el Señor, de que no deben ustedes vivir como los paganos, que proceden conforme a lo vano de sus criterios. Esto no es lo que ustedes han aprendido de Cristo.

Efectivamente es urgente presentar a Cristo, ya que cuando la vida social margina o excluye a Dios como el centro y razón de la existencia humana, la consecuencia es terrible, no se entiende la finalidad de la vida misma, queda sin brújula, a merced de las inercias que satisfagan las pasiones y los instintos, sin más futuro, que la inmediata satisfacción cada vez más desbordada y sin control, cayendo en todo tipo de adicciones y esclavitudes, camino de muerte.

Cuando el ser humano y la sociedad que lo acompaña no tiene una referencia a la Verdad Trascendental, es decir, cuando en la perspectiva de visión, todo concluye con la muerte, entonces todo se vuelve relativo, todo queda condicionado a la subjetividad personal. Incluso la libertad, que es una de las características que define la naturaleza del ser humano.

Por eso, el apóstol Pablo ha dicho: Ustedes han oído hablar de Cristo, y en él han sido adoctrinados, conforme a la verdad de Jesús. El les ha enseñado a abandonar su antiguo modo de vivir, ese viejo yo, corrompido por deseos del placer.

La presencia de Cristo en el mundo a través de la Iglesia permite el encuentro, es decir, el momento preciso en el que nuestra humanidad queda rebasada al sorprenderse delante de una Presencia que cumple y supera las expectativas más profundas del corazón. Así es como en Cristo se descubren los fundamentos del hombre nuevo, se descubre en el fondo, el verdadero rostro de cada hombre y su verdadera vida en plenitud.

No es en el monólogo individualista en dónde cada uno de nosotros encuentra su verdad. No es tampoco en los programas de superación o introspección puramente humana donde se halla la paz y se descubren fuerzas reales para seguir adelante. Es Cristo el único que conoce perfectamente nuestra humanidad, nuestra historia personal; y por ello, los caminos para que podamos vivir con auténtica dignidad y verdadera alegría.

Hay que generar en cada persona la transformación espiritual para dejar el viejo yo, egoísta, individualista, que se ha centrado en una visión inmanente, que solo mira el presente, descuidando la responsabilidad de construir con los demás el futuro. San Pablo indica el camino: Dejen que el Espíritu renueve su mente y revístanse del nuevo yo, creado a imagen de Dios, en la justicia y en la santidad de la verdad.

La misión de la Iglesia ya no es simplemente instruir, educar y formar a los fieles cristianos. Ahora es indispensable dar razón de nuestra Esperanza, manifestar nuestras convicciones, y vivir con honestidad y transparencia lo que creemos, tenemos que ser testigos de la Vida.

El mundo necesita el testimonio de comunidades que se vinculan ejercitando la reconciliación y que viven el amor, al estilo de la vida divina, de la comunión trinitaria, dándole a cada persona su lugar, reconociendo su dignidad. Por eso es tan importante continuar trabajando nuestro Plan Diocesano de Pastoral como camino de comunión hacia la Santidad.

Para ser sal de la tierra y luz del mundo, es indispensable el hombre nuevo en Cristo, es necesaria la comunidad eclesial que dé testimonio, de ese estilo de vida, y ofrezca las herramientas y las ayudas en la Parroquia para que los fieles se conviertan en nuevas creaturas, en auténticos hijos de Dios.

Ustedes son la sal de la tierra. Ustedes son la luz del mundo. Dando sabor a todo tipo de situaciones, dando sentido a las angustias existenciales, haciendo de toda crisis oportunidad de crecimiento y madurez, convirtiéndose en prenda tangible de esperanza.

Y esto, lo debemos hacer, conscientes de que no tenemos, con los elementos humanos, escenarios claros del mañana, solamente nos conduce, como en una gran noche, la luz de la Fe en Jesucristo, Señor de la Historia.

Es, sin lugar a dudas, una vocación y misión más exigente, pero también más apasionante y llena de sorpresas, estamos llamados a vivir intensamente de la mano de Dios para ir caminando en el Misterio y descubriéndolo siempre parcialmente.

Es la hora de los auténticos creyentes, es el tiempo del cristiano místico y de la comunidad eclesial contemplativa, que escucha atentamente a Jesucristo, la Palabra de Dios, y poniéndola en práctica aprende a mirar el mundo y la sociedad con los ojos de Dios Padre, aprende como buen discípulo que necesita de los otros y que los otros lo necesitan a él, y que la fortaleza espiritual para ser servidor le viene de la comunión y unidad con Cristo Eucaristía, así avanza en la gozosa experiencia de ser conducido por el Espíritu Santo.

En este desafiante contexto social, cultural y eclesial es en el que el Señor Jesús, te ha llamado a ti, Mons. Efraín, a ser un sucesor de los Apóstoles, hoy te agregará al Colegio Apostólico, para servir en esta Iglesia de Tlalnepantla, y desde aquí a toda la Iglesia.

Presentando el testimonio de un Dios vivo, amante de su Pueblo y que le ofrece vida, y vida en abundancia, podrás Mons. Efraín, hablarle al corazón a esta generación que vive en confusión y ambigüedad, más por ignorancia que por malevolencia, más por frustración y desesperanza que por proyecto de vida.

Desde la experiencia de ser discípulo y maestro, servidor y apóstol misionero, en comunión con nosotros tus hermanos Obispos y con el Santo Padre Benedicto XVI, con tus hermanos Presbíteros y los distintos agentes de pastoral, de los fieles en general, ejercerás con gran fecundidad tu ministerio episcopal.

Mons. Efraín, serás así un buen pastor, que consuela y transmite la buena noticia de que el Reino de Dios está en medio de nosotros.

Que Nuestra Señora de los Remedios te acompañe siempre.


LOS SACERDOTES Y LA CONSTITUCIÓN

LOS SACERDOTES Y LA CONSTITUCIÓN

Artículo del Dr. Xavier Hurtado Oliver.

Don Ramón Castro y Castro, ocasionalmente Ministro Religioso a cargo del obispado de la Diócesis de la Iglesia Católica Romana de Campeche, expresó en días pasados su opinión acerca de la pretensión de un grupo de ciudadanos políticamente agrupado, para que el Congreso del Estado elevara a la categoría de ley la idea de que dos personas de un mismo sexo pudiesen contraer matrimonio y gozar de las prerrogativas legales y sociales que tal institución concede al hombre y a la mujer que resuelven unirse en matrimonio para formar una familia estructurada conforme a los valores éticos y sociales que con el tiempo y la circunstancia ha estructurado nuestra comunidad.

Su opinión no coincidió con la del grupo cuya reacción no se hizo esperar y violando los más elementales principios democráticos que sustenta nuestro sistema jurídico y pasando por alto los derechos ciudadanos que la Constitución Federal concede a todos los mexicanos, sin más razón que recordar que los chilangos ya dieron ese paso y nosotros los marinos campechanos nos hemos quedado a la deriva en el mar jurídico, denostaron irrespetuosamente al representante de la religión mayoritaria en el Estado y de hecho demostraron ignorancia respecto a su personalidad social.

Los Ministros de cualquier Culto Religioso, como los llama la Constitución, no pierden su ciudadanía y sus derechos inherentes a ella por el hecho de serlo, simplemente se les limita en los casos expresos establecidos en sus textos ( Constitución Federal, Art. 130 y su ley reglamentaria, Ley de Asociaciones Religiosas y el Culto Público, Art. 14 ).

Ninguna de las excepciones se concreta en el caso de la opinión del Obispo Castro y Castro, de donde los exabruptos de quienes pretenden reformar la ley en beneficio de sus intereses partidarios, no pueden ser tenidos más que como desahogos políticos de los que el ciudadano sensato está harto.